La casa es tuya y en tu casa no entra nadie sin antes dar tu consentimiento, igual que tú no invitarías a nadie sin contar con tu novio.
Vamos, que para empezar, no te vayas ni de coña.
Pero es que hay más. Porque venga, puedo pasar que el chico sea nuevo y no se haya parado a pensar en consultarte que una persona ajena a la pareja se queda nada menos que diez días en vuestra casa, pero que le digas que te molesta y te suelte que te vayas a casa de tu madre… ¡Vamos! Yo ni levanto la voz, hago las maletas y ahí le dejo con su colega. Semejante gilipollas irrespetuoso y niñato. Ahí se apañen.