Yo lo único que te puedo decir es que cada uno aprende lo que le enseñan en su casa. Mira, yo vengo de muy buena familia y cuando me fui de casa (con una mano delante y otra detrás, xq me fui con 18, y me dijeron que sí me iba era mi decisión), ya me habían metido en la cabeza que podía quitarme de cualquier cosa pero que no racaneara en el supermercado. Me saqué la carrera con tres curros, compartiendo piso en cuchitriles, y SIEMPRE que hacía la compra compraba lo mejor, mis compañeros flipaban, pero bien que cuando podían me mangaban alguna cosa. Prefería dejar de salir, de comprarme ropa, que de compar este aceite o el café que se compraba en casa.
Y ahora, 18 años después, sigo igual. Vivo sola, me quedo bastante justa después del alquiler y los gastos, pero la compra es lo primero. Háblalo con él, pero mi chico también me da caña cuando me acompaña al súper, y como el que oye llover.