Yo soy una de esas que ha disimulado su deseo de ser madre. Pero no por hacer que se tome en serio mi carrera, sino por que parasen de una vez las preguntas de «¿y el bebé para cuándo?». Me agobiaba mucho y tenía pánico a no poder quedarme. Cuando tuve un hijo antes de los treinta se sorprendieron hasta mis padres. Ahora que vamos a por el segundo, calladito nos lo tenemos. Es la mejor forma de que nadie opine de lo que no debe.