A ver… las «sugar baby» no tienen por qué ser prostitutas. De hecho muchas de ellas pueden decidir NO acostarse con los «sugar daddy»; en ese caso es cuestión de lo que ambas personas decidan. Si hay sexo, entonces si, es prostitución, si no, son acompañantes.
En mi caso yo me posiciono en contra de cualquier tipo de prostitución, para mí el intercambio de carne humana por dinero para ejercer poder y control sobre una persona no es considerado una relación consentida. Porque siempre tendremos a la persona necesitada de dinero y a la persona que tiene el dinero para poder satisfacer sus gustos y caprichos.