Bastantes presiones y opiniones no deseadas ni pedidas recibimos las mujeres en torno a la maternidad, como para que encima vengan a ordenarnos que digamos lo que pasa por nuestra cabeza a todo cristo. Y a quien pregunta si esas opiniones existen porque ella en su entorno no las ha recibido, pues enhorabuena, pero el resto de las mujeres sí las recibimos toda nuestra vida.
La autora del post que tanto habla de escala de grises, se te ha ocurrido que esa escala de grises existe también en la cabeza de las personas? Que hay todo un mundo de querer pero no poder, no tener muy claro si quieres o no, querer pero que se te pasen los años y cuando te das cuenta ya no puedes (conozco un caso personalmente), no querer por circunstancias, no querer y punto, no querer pero cambiar de idea, y así al infinito? Y ese mundo de grises pertenece únicamente a la persona y a su pareja si la tiene, no es asunto ni tuyo ni de nadie más.
Tu post no es más que la misma incredulidad machista de siempre de que cómo no va a querer una mujer ser madre, disfrazado de debate sesudo. Esa imagen de mujer empoderada de película norteamericana es absurda, porque por mucho supuesto éxito profesional que tengas y copas de vino en tu apartamento de New York que te tomes, decir que no quieres tener hijos siempre te perjudica como mujer. Y te digo una cosa, si una mujer no quiere hablar de maternidad para no perjudicar su carrera ESTÁ EN SU DERECHO. Primero, porque tenemos el puñetero derecho de elegir con quién compartimos algo tan íntimo. Y segundo, porque es lícito anteponer la carrera profesional a la maternidad.
Yo soy de las que ha cambiado de opinión hace muy poco. Y no se lo he dicho a nadie, porque no me sale del toto. Lo diré cuando yo considere que es oportuno, y si no consigo quedarme, no pienso decirlo. Tengo mis razones, que sólo he compartido con mi marido. Todos los años que no quería no he mentido a nadie, pero una vez más, si lo hubiera hecho, mis razones tendría y no tengo que disculparme ni ante ti ni ante nadie.