Injusticia es que uno de tus compañeros de clase de toda la vida, con quién has ido al colegio y que ha compartido años junto a ti, con 21 años y un hijo en camino, sufra un ictus que lo mate al instante.
Creo que ese sentimiento que me recorrió el cuerpo cuando me enteré es el primero que te golpeó a ti. Y ahora, aceptando la pérdida, una se da cuenta de que a veces no nos damos cuenta de cuánto hay que agradecer por lo que se tiene, en vez de sufrir por lo que no.