Querida mía; describes una situación en la que nos hemos visto y se ven reflejadas muchas mujeres. Entre las posibles causas creo que podríamos citar condicionantes de tipo personal (inseguridad, miedo a la soledad) y otros de tipo cultural y social: la imagen de «éxito» que nos quiere vender esta nuestra sociedad de escaparate, aspectismo, postureo y fantasmeo. Y no nos engañemos: el machismo que todavía subyace y en que la mujer se debe al favor y la atención del hombre. Si basas tu autoestima y valía en el reconocimiento ajeno, en especial el masculino, te encuentras en una situación vulnerable y peligrosa. Algunos lo olerán y te hundirán, siempre serás una veleta que va según sople el viento de la atención ajena. Hazme el favor de empoderarte, de tomar las riendas de tu propia valía, que un rabo no te defina–hablando en plata. Si lo necesitas, un terapeuta puede darte herramientas para llegar a ese estado de verdadera independencia emocional. BESOS.