Mira, igual soy yo que estoy muy quemada pero yo no me fío ni de mi sombra ya.
Me pasó igual que a ti, todo iba genial, se borró la cuenta (cosa que yo no, porque tenía claro que no quería enamorarme). Desplegó sus encantos hasta que mis líneas rojas se difuminaron y cuando parecía que todo era serio, resulta que el muy cabrón llevaba meses con otras a escondidas.
Con esto quiero decir, que bajo mi punto de vista, hay que andarse siempre con ojo.