Te entiendo. También me fui fuera y no hice ni un solo amigo. Creí que sí pero cuando me gradué resultó que todos me tiraban mierda y querían que me retiraran hasta la beca que había conseguido. Todo por ser gorda.
Ya después de tanto que he pasado, esto ni siquiera me sorprendió. Cuando se lo conté al centro, me dijeron que no le diera importancia para que no los denunciara a todos, por las cosas que habían dicho (gorda lo más bonito, pero ése era el motivo).
Me quedé a trabajar mientras que los demás no encontraron una mierda y con eso me sentí genial, porque a veces da gusto que a cada uno le llegue el karma que se ha buscado. Pero en el trabajo… No hice ni un amigo. Todos quedaban para ir después de trabajar a tomar cervezas los jueves y viernes y en 8 meses nunca me dijo nadie de las 55 personas que compartían trabajo conmigo que fuera, ni siquiera mis dos compañeras de equipo con las que trabajaba codo con codo y a las que les dejé los mejores días y vacaciones para que pudieran aprovechar que yo había entrado al departamento y que por primera vez en 6 años pudieran estar con sus familias.
Las únicas dos personas a las que tampoco invitaban eran mis jefes.
Con esto quiero decir que muchas personas te entendemos y estamos pasando por lo mismo. La diferencia es que tú al menos tienes amigos aparte. Porque yo sólo tengo a mi pareja, con quien me he venido a vivir. He dejado mi trabajo y me he vuelto a mudar.
No queda más que continuar y que si se presenta la oportunidad aprovecharla, pero no podemos obligar a nadie a que le caigamos bien ni a que esté con nosotros.