Pues es que tiene razón, no es obligatoria.
Lo que no sé es hasta qué punto en un par de años no se dé el batacazo porque tenga que ir al cole sí o sí. Personalmente estoy de acuerdo con el enfoque de tu marido, pero consultaría los métodos con un psicólogo infantil, o alguien que sepa cómo gestionar la situación. Igual era mejor que directamente no esté matriculado, si es que su padre puede hacerse cargo todas las mañanas.
Por otro lado lo que me da rabia es que estéis ocupando una plaza que podría servirle a otro niño.
Vamos, que no me parece descabellada la postura de tu marido, pero la ejecución me parece un poco pobre. Yo le daría una vuelta a todo.