Hola! Estoy exactamente como tú. De hecho, te agradezco enormemente que hayas escrito este post porque describe a la perfección mi situación desde que dejé a mi novio de 5 años y me metí en el maravilloso (y horrible) mundo tinderiano. Ahora parece que estoy conociendo a un chico maravilloso al que le encanta que le diga que me apetece verle y ecurrucarme a su lado y proponer planes (cosa que él también hace). Y aún así no puedo evitar hacer una pausa larga antes de mandar un mensaje tipo «me apetece verte», solo porque los hombres anteriores a él se agobiaban con eso. Estaba cansada de frenarme, de medir mis palabras y de decir a los chicos después del sexo «oye, que si te quieres ir que no pasa nada, eh» solo porque pensaba que querían pirarse nada más quitarse el condon. A ver si con este todo va bien… Toco madera.