Te cuento mi experiencia: nunca he sido «niñera», nunca me han llamado la atención, ni he tenido la necesidad de ser madre, y estar con más niños no era santo de mi devoción. Era de las que al quedar con más gente con niños pequeños o bien no los cogía o si los cogía era porque me los ponían encima y era «ea, ea, qué rico, toma que es tuyo…». Pero decidí tener a mi hija, y que quieres que te diga, una cosa es tu hija, y otra cosa es el resto. Por mi hija moriría, es lo mejor de mi vida, no lo cambiaría por nada. Pero el resto de los niños, lo justo y necesario. Así que se puede ser madre y una «rancia» con el resto.