Muchacha, es tu casa. Tuya y no de ellas. Serán tus hijos. Es tu vida, es tu pareja. Decides tú y eres tú junto a tu pareja quienes tenéis que imponeros. Ya puede bajar el mismísimo Jesucristo a tirarte agua bendita y estampas con sus morros pintados que si tú dices NO es NO y punto.
Hacedselo entender o ponte creativa con unos muñecos vudú, con lo supersticiosas que son, no entran nunca más.