Quizás te has acostumbrado a ponerlo con mucha potencia y ahora necesitas una mayor estimulación que antes para sentir algo. No te has quedado insensible de por vida, posiblemente se te pase en un tiempo y reduciendo el uso y potencia del aparato. También te puede ayudar cambiar de posturas y meter novedades en la cama. El cerebro es así: descubre una sensación nueva y hasta que se acostumbra se centra en eso.