Ya estás tardando en dejarle. No eres su madre, no eres la chacha de la limpieza y no eres su niñera. No sé qué has visto en él. De verdad, ¿qué necesidad hay de sufrir? Corta por lo sano, vete. Primero estás tú, prima tu felicidad y tu bienestar. Si te hace sufrir más que gozar, mándale a la mierda. No vale la pena.