Oye pues podría ser. Siento que algo «tan bueno» no puede ser verdad o estar exento de efectos secundarios. A mi lo que me pasó es que empecé a adictarme al satisfyer, no podía parar y sentía como una sobreestimulación ahí abajo y cerebral que me parecía insana. Osea literal me activaba circuitos adictivos y la sensación era de desesperación más que de placer. Así que un día decidí tirarlo por mi bien físico y mental.