A ver, preciosa, no es el color de tu piel, ni tu cuerpo, ni tu cara… Es tu inseguridad. Todas las personas gustamos, pero con esa actitud es difícil darte cuenta. Has pensado que siendo tan tímida es posible que le gustes a alguien igual que tú y ni siquiera te hayas dado cuenta?
Yo he tenido rachas a lo largo de mi vida, ahora tengo 40 años y la experiencia suficiente para pedirte que dejes atrás las inseguridades y salgas a comerte el mundo, a disfrutar, reír, bailar… El amor, los ligues, el sexo… todo eso llega solo cuando no lo buscas y no lo necesitas, cuando eres capaz de disfrutar de ti misma y pisas con fuerza.
Cuando yo era jovencita, era muy sociable, pero por circunstancias me sentía un poco como tú, no creía que pudiera gustarle a nadie y ahora a la madurez, me voy enterando de muchos chicos a los que les volvía locos y yo ni me enteraba.
Con 20 años pesaba unos 52 kilos, era curvosa y en esa época se llevaban los cuerpos andróginos. Yo no me odiaba, pero tampoco era consciente de mi potencial. Llegué a pesar 92 kilos y me sentía aún menos atractiva (a pesar de que ahora me doy cuenta de que gustaba igualmente, sólo que yo no me lo creía), volví a bajar a 58 y tampoco me lo creía. Ahora, con 40 años, como te he dicho, y con 70 kilos en mi metro sesenta, ligo sin buscarlo, de manera exagerada. Y la diferencia entre ahora y antes es justo esa, que me quiero y soy feliz. Esa luz que desprende alguien seguro y feliz, es lo que atrae a las personas. A mi incluida, que sólo me fijo en un hombre según lo que me transmite, según su energía, independientemente de su físico o su estatus social. De hecho, me casé con un hombre exageradamente delgado que además tenía la boca hecha polvo, para que veas…
Estoy segura de que tienes mucho que ofrecer, pero eso que tienes, disfrútalo primero tú misma y las relaciones sociales irán a mejor, mucho ánimo y aquí estamos para lo que puedas necesitar.