Los perros de las perreras necesitan ser rescatados pero los que son comprados también lo necesitan. La industria que hay detrás y el dinero que se mueve, no pueden impedir que esos perros tengan una vida feliz y digna de ser rescatados como los de las perreras. Hay que ponerse en el lado del perro que quiere dar su amor a alguien y que esa persona tiene que pagar por el. Son duras ambas vidas pero hay que rescatarlos de los dos lados porque tienen derecho a vivir. Si quieres darle una segunda oportunidad, adelante. Si quieres darle una primera vida, hazlo. Los que compran no son los malos, son los que los venden y hacen el negocio.