No son retorcidos, son tus padres y te están educando. Como dice Lucia, con 18 años crees que te vas a comer el mundo, pero el mundo te come a ti. Intenta negociar un poco con ellos, que el sábado no tengas hora de entrada, por ejemplo, y ve demostrándoles que eres responsable. Poco a poco te irán dando más libertad.