Me hacéis mucha gracia/asco l@s del discurso barato «un animal antes que una persona, persona antes que un animal». Afortunadamente, no tengo que elegir, las personas de mi vida ocupan su lugar y no son intercambiables, como mi perro ocupa el suyo y tampoco lo es. Pero sí puedo prescindir de personas que llegan a mi vida y que odian a los animales, como de taurinos, cazadores y otros seres. Hay gente que no suma.