Es duro, pero no es horrible. Es precioso, en todo momento es precioso. Pero es un cambio radical desde el minuto 0, porque pasas de ser tú a ser tu bebé y tú. Y sus necesidades. Y sobreponer sus necesidades a las tuyas, puesto que él depende de ti y nadie más, y tú de ti misma. Tengo una niña de un año de alta demanda y es agotador, pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es intensa a más no poder, es enemiga de dormir, pero es dulce, es graciosa, necesita estar enganchada a mi y yo, pues lo disfruto, porque esto es solo una vez en la vida, estos momentos ni volverán ni se repetirán. Y la disfruto tanto como puedo.