Es evidente que no tenéis los mismos planes de vida, y que esa estabilidad que tú deseas, a él le agobia. No te queda otra que aceptarlo, porque si sigues «espiando» su nueva vida, lo único que vas a hacer es deprimirte más aún, viendo lo bien que se lo pasa. Asúmelo, no sois el uno para el otro, y mejor dejarlo ahora que más adelante.