Díselo. Explícale tal como nos lo has contado aquí. Que te cuesta encontrar vestido y que el hecho de que vayáis igual te afecta. Incluso ofrécete para ir de compras con ella y ayudarla.
Estoy segura que el vestido te queda perfecto, pero la actitud viste más. Si no logras convencerla, te aconsejo que te mires cada mañana al espejo y te digas a ti misma «voy a comerme el mundo con ese vestido» «yo brillaré con este vestido» «yo lo valgo», de hecho, aunque la convenzas, hazlo. Quiérete, quiérete mucho.
Recuerda: podemos comernos el mundo con una 48, una 36 y con una 60.