Soy superviviente de un maltratador, una vez estuvo a punto de matarme, no paraba de gritar que podía hacerlo, que sólo necesitaba una razón, que se la diera, que de la cárcel el saldría pero yo del cementerio no, aun recuerdo mi sien contra el suelo y su puño contra mi cabeza apretando, ansioso y deseoso por aplastarmela, me partió un labio, lo perdoné, nunca cambió. Gracias al cielo hoy puedo escribir esto, NUNCA CAMBIAN.