Tengo una bebé de casi dos meses. Yo, al igual que tú, tenía claro que quería darl lactancia materna exclusiva a mi hija todo el tiempo posible (aunque en mi reincorporación al trabajo tuviese que hacerlo a través de biberón)… Desde el primer instante mi hija se enganchaba perfectamente y todo iba de maravillas. En menos de una semana me encontré retorciendome en el sofá cada vez que daba pecho. No era problema de enganche… era una situación de dolor e incapacidad de soportarlo. Mi marido me alentó varias veces a replantearmelo y decidí continuar sufiendo… hasta que en un instante me di cuenta que sólo con oir llorar a la pequeña mi cuerpo se erizaba y mientras me caían las lágrimas decidí cancelar la lactancia.
Dos matrones diferentes me confirmaron que el enganche era idóneo y que yo lo había intentado y eso era lo principal (no siempre podía ser).
Pasé unas semanas horribles, llorando por todo y cuando me sacaban el tema era peor. «Mala madre» eso es lo que me consideraba…. me había fallado a mi misma y a mi hija.
Creeme, se te pasará. En primer lugar, debes mirar tu salud y la de tu bebé. Si tu no estás bien, el no lo estará. NO es un horror ni vas a ser la peor madre del mundo por haber intentado dar el pecho y que no hayas podido. Se va a criar muy bien con biberón y además va a estar alimentado y con las necesidades cubiertas.
El mayor problema lo tienes con la gente que te rodea. La gente se mete donde no le importa… y tienes que ponerte firme. Te pueden dar su opinión pero YA ESTÁ. Tú decisión es lo más importante y será lo mejor para ti y para tu bebé.
Mi niña es feliz, está sana y es muy risueña y yo disfruto ahora dandole de comer y observándola, algo que no podía hacer mientras le daba el pecho.