Mi marido estaba peladísimo, el pobre, y cuando decidimos casarnos él apenas tenía para vivir así que me regaló un colgante con algo que significaba muchísimo para nosotros, fue diferente y muy personal, me encanta contarlo… y fue ajustado a su precaria economía, pero se curró un detalle de lo más romántico. No se trata de dinero sino de intenciones: decir que lo que había ahorrado para tu anillo se fue en su moto me parece miserable, para eso que se hubiera callado.
Por lo que comentas no es más que la guinda del pastel, pues siento decirte que con los preparativos vas a ver acentuado al extremo ese rasgo suyo que tan poco te gusta, y más adelante habrá aún más. Solo piensa si podrás vivir con ello o no antes de seguir adelante.