Hola, preciosa!
Pasé por ahí…nos mudamos por trabajo a un pueblo andaluz hiperreligioso, sin conocer a nadie. Solos.
Nosotros seguimos con nuestras vidas y tuvimos una hija.
Pues aún peor, una mujer incluso se enfadó con nosotros por no llevar a bendecir a la chiquilla, los parques estaban vacíos porque los niños jugaban con sus primos en sus casas…
Total, al final, cuando la niña cumplió dos años, nos mudamos a nuestra ciudad. No queríamos que se criara en ese ambiente, con menos oportunidades y sin familiares.
Tal vez si no hubiéramos tenido a nuestra hija, hubiéramos aguantado, pero pensar en nuestra hija adolescente cuya vida social se centrara en la iglesia, y sin poder conocer gente nueva nos hizo reaccionar.