Hola compañera
Marcar límites no provoca que tu hijo te deje de querer. Es algo que sienten/piensan la mayoría de madres y padres con los que trabajo. Al contrario: el niño necesita límites claros y consecuencias a sus actos para sentirse seguro… para sentir que su madre/padre se preocupa por él. Quizás la palabra “castigo” suene muy fea, pero puedes hablar de “soluciones”. Y tienes que adaptarlas a la edad y al hecho ocurrido.
Esto es ensayo-error. Agobiate lo justo, respira hondo. No eres mala madre. Eres humana y puedes darle un cambio a la situación. Ánimo!