Puedes que hayas sido un poco borde pero qué coño, empezó él. Que seas adicto o abstemio, nadie tiene que parar a una desconocida en la calle para darle su opinión sobre su cuerpo, cojones ya. Esta historia me recuerda a una compañero de curro que tuve, que era fumadora, y una vez le dijo a la tía más hipocondríaca de la oficina «lávate ya las manos, que te ha caído tinta de la fotocopiadora y eso es súper cancerígeno».