Me pasó algo parecido, mi profesor de autoescuela también tenía contestaciones un tanto bruscas (no por el peso sino en general). Yo también quería cambiarme porque estaba hasta el gorro. Por desgracia, al igual que tú, estaba limitada por el dinero y al final me quedé.
Si puedes, quédate y termina tus clases prácticas, eso sí, una vez te saques el práctico, le pones una Hoja de reclamaciones bien bonita (e incluso si me apuras una denuncia) y que su comportamiento no quede impune.