Estamos mezclando churras con merinas. La gordofobia es una cuestión de identidades, porque hay una serie de rasgos estigmatizados asociados a ella: si eres gorda es que eres vaga, no tienes autocontrol. Esta estigmatización va más allá de que una señora de 60 años te diga que tienes que comer más -que recordemos que pertenece a una época en la que el cánon estético era diferente. Aparte de las señoras mayores, hay más personas que te ridiculicen si eres delgada?-. Las personas gordas son discriminadas en el entorno laboral, por poner un ejemplo fuera de los insultos. Chicas delgadas que contestáis que estáis hartas de no encontrar sujetadores, cuántos meses tardáis en encontrar un trabajo? Habéis tenido la experiencia de que no os promocionen nunca u oferten másteres en el trabajo a gente que trabaja menos o lleva menos que vosotras? Yo he sido testigo de todo estas cosas una vez tras otra. Están tan normalizadas que no se consideran discriminación, y de hecho las personas ni son conscientes de ello. De ahí la importancia de convertir la gordofobia en algo político.
Por favor, no confundamos temas de discriminación a nivel estructural con experiencias de mierda individuales. No son lo mismo.