Si no se te reduce el hambre y sigues pudiendo comer lo mismo que antes, ahí algo falla. Puede que tu hambre venga por el estrés y este se te refleje ahí. Yo de ti complementaría la nutricionista con un terapeuta que te ayude con el estrés y tu relación con la comida.
Ánimo, verás como al final consigues adelgazar y adquirir nuevos hábitos de alimenticios!