¡Qué bonito! Como bien dices es durísimo, y más cuando no se ve. Tengo la suerte de trabajar con ellos a diario y el más mínimo avance, aunque haya costado medio curso, es lo más gratificante de todo, y compensa por encima de todo lo horrible que nos parezca que pasa. Una mirada o un abrazo azul, bien vale su peso en oro. Un abrazo muy fuerte a todas las familias con niños y niñas TEA, porque sois el pilar más importante que tienen tanto los niños como los profesionales que estamos detrás.