A mí me paso algo parecido con una compañera de piso, durante mí época universitaria. Primero probé a poner mi nombre en toda mi comida con un rotulador permanente, a ver si así le daba vergüenza. Luego puse notas en plan NO TE COMAS MI COMIDA».
Pero la tía lo seguía haciendo y yo también estaba de muy mala leche. Así que un domingo que llegué al piso y ví que se había comido mis turrones, le armé un pollo enorme, ella también decía que tenía ansiedad y se echó a llorar. Pero no volvió a hacerlo, y de hecho al día siguiente me compró un turrón y me lo dejó en mi alacena.
Por si te sirve mi experiencia.