No entiendo ni el cambio en Carmen, para mí imperdonable, porque era la esencia de ese personaje, ni el giro de Nerea a ser lesbiana. Yo me sentía especialmente identificada con la trama de esta última en los libros y ahora en la serie es otro personaje.
Hoy leí un comentario que decía «Cualquier parecido con la novela es pura coincidencia» y así me temo que es.
Eso sí, a Elisabet la dejo en el altar.