Una cosa es que se abran bares y tiendas y otra juntarse 200 personas en una boda, donde evidentemente no se van a mantener las distancias porque la gente va a estar de fiesta y bebiendo. Nos deberíamos ir haciendo a la idea de que la normalidad va a tardar muchísimo en volver, que tenemos una pandemia mortal y no se va a pasar en cuatro meses.