Joder, tía, qué mala leche se me ha puesto de leerte. O sea, pobre tú, que no te vas a poder acurrucar con tu chupipapi, que es un mártir. Sólo hablas de lo mucho que te preocupas por tu padre y de tu infelicidad. Es que no dedicas ni una palabra a reflexionar sobre tu madre. La pobre mujer lleva 20 años de cuernos, y no eres capaz de empatizar lo más mínimo con ella. Tu padre y tú dais asco, pero mucho puto asco.
De verdad, me voy a ir callando, porque si sigo escribiendo voy a perder la poca educación que me queda. Pobre mujer. Espero que a pesar de la basura de su marido y de la egoísta de su hija, pueda encontrar la felicidad.