El procedimiento es muy sencillo, querida:
Si el tiempo que pasa jugando es de nivel adicción, háblalo con él. Trata el problema como la adicción que es, no «pasa de ti porque blablabla».
Si lo supera/la cosa mejora, bien. Que no, déjale, aunque le estarías abandonando en cierta medida. Qué ojo, si no quiere salir de su agujero de ninguna de las maneras, está bien abandonado.
La otra posibilidad es que su tiempo de hobby no sea tan exagerado como a ti te parece. En ese caso deja de ser dramática.