Me ha pasado justo lo mismo. Llegué a un punto en el que la empecé a coger manía, y antes que odiarla preferí dejar las cosas claras: No éramos compatibles, habíamos crecido de diferente manera y necesitaba un tiempo. El tiempo se hizo semanas, meses, años…
Esto le sirvió a ella para dejar la dependencia que tenía sobre mi a un lado y buscarse las castañas del fuego. Creo que, de la «Ruptura», la que salió ganando fue ella.