Hola!
Yo hacía lo mismo que tú cuando tenía veintipocos, me he tirado a mogollón de tios. Y al día siguiente igual, me sentía fatal, más que nada por beber tanto y perder el control, si siquiera disfrutaba de las relaciones en si.
Un día me dije «hasta aquí» y ya no volví a ser igual. No me arrepiento de las juergas que me he corrido, pero ya no hago lo mismo. Soy de las que menos bebo de mis amigas, quizá sea la que menos se «divierte», pero a la mañana siguiente me despierto cansada, pero fresca y tranquila.
No es malo salir, ni disfrutar, ni liarte con tios, ni descansar de vez en cuando. Pero si a la mañana siguiente te vas a sentir culpable y mal, no merece la pena.