Yo con esa edad no tenía complejos, mi única pega era que mi madre me obligaba a ir en bañador para tapar mis carnes. Con 20 años o 20 y pocos me planté y me compré mi primer bikini. Ahora con 34 años no bajo a la piscina de mi comunidad porque me avergüenzo de mi cuerpo, y esas palabras aconsejándome tapar mi cuerpo resuenan en mi cabeza aún, tanto es así que he ido a la playa en bañador después de muchos años. Te cuento todo esto para decirte que hables con sus padres y observes su entorno familiar y social, a veces, hay personas que nos dan consejos o se obsesionan con nuestro peso y en recomendarnos una dieta constantemente, con buena intención, y sin percatarse del daño real que nos hacen a nivel psicológico. Averigua si alguien ha podido tener algún tipo de comentario del tipo “estás más gordita” “no te va a entrar el bikini” “quieres que todo el mundo te mire con esas pintas?” Y lo averigües o no, encamina tu conversación con ella a ayudarla a quererse, a ayudarla a qué le de igual si tiene una molla, dos o ninguna en la barriga, que la vida son dos días y hay que vivirla con el cuerpo que nos ha tocado tener, y te lo digo yo, que aún me tengo que convencer todos los días de esto, y hay días que no lo consigo. Incluso, ayuda de un profesional, pero no la dejéis como algo que se le pasará… porque eso no se pasa, se empieza por ahí y se acaba con la excusa de que no te gusta la piscina ni la playa.