A lo mejor, exteriorizarlo es la mejor manera de empezar a superarlo. Yo desde aquí veo que lo que más te preocupa no es cómo te ves tú, es cómo te va a ver él. La piel que no está en su sitio es tu marca de guerra, es la cicatriz que queda de lo que has currado para bajar 40 kilazos, no debería avergonzarte, más bien todo lo contrario!
Prueba a decírselo, es muy fácil, «me da vergüenza que me veas desnuda porque he adelgazado muchísimo y mi piel aún no está en su sitio». Si es persona de verdad, no le va a importar, te va a animar y le va a quitar importancia. Y si resulta ser un gilipollas, mejor en el momento en el que lo habléis que una vez llegados a la cama.
Suerte y ánimo, guerrera