Si tanto te acompleja y te lo puedes permitir, métete en el quirófano. Sopesa los pros y los contra, estudia otras alternativas, como teriapie psicológica, pero no estanques tu vida por algo tan inofensivo como unas orejas. No estás coja, no estás ciega, solo tienes las orejas separadas de la cabeza. No es el fin del mundo. Busca solución y no permitas que ese conejo se coma años de tu vida