A ver mi marido es igual que tu novio, él puede vivir en una cabaña y yo soy de las tuyas, no te voy a negar que es desesperante pero es un mal menor, porque al final yo tengo las cosas a mi gusto y él lo respeta, es decir todo tal y como está le parece bien. Pero con el tiempo ha aprendido a valorar tener una casa bonita y a entender mi locura.