Has demostrado lo que vale tu amistad: nada. Y además, nos has defraudado a todas las mujeres. Tienes una oportunidad de oro para explicarle a un hombre cuales son las reinvindicaciones que hacemos las mujeres y por qué no es una cuestión de imposición, sino un derecho, y sin embargo prefieres romper una amistad de 20 años, solo porque la otra persona piensa diferente.