Mi yo de juventud hubiese llorado y se hubiese cuestionado por que la gente es cruel.
Mi yo de ahora, en esa situación se reiría en la cara de la persona, le diría «¿y?». Y a la que me diga que debería dejar de comer le diría «y usted debería dejar de existir, y no digo nada», pero siempre riéndose chicas, descojonadas, que no hay cosa que joda más que intenten ofender y no conseguirlo.
Y para que deje de molestarte, la solución esta en aceptarte, en cualquier condición que estés, siempre.