Pues siendo yo maestra de la pública, debo darle en parte la razón a tu marido.
Me encanta mi profesión y creo que los docentes (tanto de pública como privada) estamos, la mayoría, muy cualificados. Pero los centros son una lotería y dependiendo de donde te toque puedes encontrar alumnos y familias con mayor o menor motivación para la educación.
Como maestra, el dar con alumnos poco motivados y provenientes de familias para las que la educación no tiene la menor importancia, es un reto difícil, pero satisfactorio una vez se consiguen resultados positivos y quizás mucho más enriquecedor que trabajar en un colegio «fácil».
Como madre, pues le tengo que dar la razón a tu marido. En mi caso, el instituto que nos toca por la zona en que vivimos tiene un ambiente horrible: absentismo, problemas de conducta, trapicheos de drogas… La zona marca la situación de un centro y evidentemente si para cuando mi hija tenga que ir al instituto la cosa no ha cambiado, tendré que buscar otras opciones y puede que tenga que tirar de privada si no logra acceder a otro.