En un primer momento, al leer el título, pensé que estabas loca o que eras una de esas personas decidida a mantener a alguien a su lado a toda costa. Perdón, de antemano, por prejuzgarte. Después de leerte, opino (sin derecho alguno pero ya con criterio) que eres una mujer feliz, y que la situación te aporta toda la seguridad y estabilidad necesitas para entregarte a alguien. Has llegado, seguro que no sin esfuerzo, a un estadio superior de fortaleza. Enhorabuena, chica. Y muchísimas gracias por compartir la experiencia, disfruta tu vida.