Si a tu novio le da vergüenza o no le gusta, el problema es de él. Pero el bikini y el culo son tuyos, así que tú decides.
Dejar la relación por eso no. Pero devolver el bikini, tampoco. Le cortas la etiqueta y lo metes en la lavadora. Te has comprado una prenda que te hace sentir bien y que te apetece ponerte, y te da igual la opinión de los demás. Y a tu novio se lo explicas tal que así, que su opinión te hizo sentir mal y que no entiendes esa reacción. Mejor hablarlo tranquilamente, que la actitud pasivo agresiva no ayuda.