A mi ahijada le pasaba lo mismo y a su madre ya le estaba afectando psicológicamente porque ni al baño podía ir sola. Un día nos armamos de valor y me la llevé de su casa llorando como si la fueran a matar. Al rato le hablé en un tono serio y le dije «llora lo que quieras pero no te voy a llevar con tu madre hasta que yo quiera. Con la madrina no te va a pasar nada asique, llora lo que quieras». Me miró y se cayó. Y al poco de hacerlo empezó a hacer con todo el mundo.